08 agosto 2017
Es habitual que la gente suponga que pasada la infancia y adolescencia, el consumo de leche y sus derivados no es tan importante. Pero esta percepción es equivocada y, sobre todo, después de los 65 años se vuelve más necesaria de lo que se cree.
 
Entre los adultos mayores el consumo de lácteos suele disminuir de forma drástica. Una de las causas es el frecuente aumento de la intolerancia a la lactosa. Otra es la deficiente variedad o precarización de nutrientes en la que se va cayendo a lo largo de la vida. Es entonces cuando el yogur o las leches deslactosadas (sin lactosa) aparecen como excelentes alternativas para este grupo etario.
 
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los lácteos contribuyen a satisfacer las necesidades del cuerpo humano de calcio, magnesio, selenio, riboflavina (vitamina B2), vitamina B12 y ácido pantoténico (vitamina B5), además de proteínas. La incorporación de estos nutrientes es importante en todas las etapas de la vida.


 
En el caso de los adultos mayores, es aún más importante ya que si consumen la cantidad de calcio recomendada podrán mantener los huesos fuertes durante este período en el que, al no tenerla una buena salud ósea, suelen producirse fracturas. Los requerimientos de calcio para los adultos se establecieron en 700mg por día, pero las mujeres necesitan aún más ya que, después de la menopausia, corren más riesgos de padecer osteoporosis.
 
Un vaso de leche de 200 cm³, un vaso de yogur o una porción de queso puede aportar un tercio de ese requerimiento diario.  Además de un tercio de los requerimientos diarios de calcio, un pote de 150 gramos de yogur descremado también ofrece un tercio de lo recomendado por día de fósforo, un 50% de yodo, un 12% de proteínas, y un 30% de Vitaminas B2 y B12.  Por otro lado, existen las opciones de yogur fortificado en calcio los cuales llegan a cubrir el 50% de los requerimientos en un solo pote.
 
Como decíamos antes, es habitual que con la edad las personas desarrollen cierto grado de intolerancia a la lactosa, por lo que el yogur aparece como una muy buena alternativa para incorporar calcio. Esto se debe a que el yogur tiene muy poca cantidad de lactosa, porque las bacterias que intervienen en su fermentación poseen enzimas necesarias para digerir la lactosa propia de la leche. Por lo tanto, el proceso de digestión comienza ya en el propio yogur y entonces, la absorción intestinal es mucho más fácil.
 
La leche sin lactosa también es una buena alternativa ya que, al producirla, se le agrega lactasa, una enzima que naturalmente habita en los intestinos y cuya función es absorber los nutrientes de la leche. Al agregarle esta enzima, la leche deslactosada evita que quienes sean intolerantes tengan síntomas como gases, dolores estomacales, colon irritable o inflamación abdominal.
 
El yogur, al igual que los vegetales, es un alimento que tiene vida en su interior. Contiene más de cien millones de bacterias beneficiosas para el aparato digestivo con propiedades probióticas y prebióticas, que presentan una gran cantidad de vitaminas del grupo B. Estas bacterias ayudan a combatir toda clase de infecciones, no solo en el aparato digestivo, sino también a nivel general mejorando la inmunidad y el desarrollo de enfermedades estacionales como el resfrío y las alergias. También imposibilita el desarrollo de bacterias dañinas para el intestino, que provienen generalmente de la descomposición de los alimentos ingeridos. Por eso, ayuda a mantener un buen tránsito intestinal porque previene tanto la diarrea como la constipación.
 
Además, el yogur es uno de los lácteos más aconsejables para la tercera edad y no solo porque no presente problemas de masticación y deglución, sino porque también disminuye el colesterol, favorece la absorción de grasas y reduce los efectos negativos de los antibióticos.
 
Otro de los beneficios del yogur es que viene para todos los gustos y formas. Se puede conseguir en versión firme, bebible, entero o descremado. Puede consumirse solo o combinarlo con frutas y cereales. Además, viene en diferentes sabores y presentaciones, es relativamente económico y hasta puede prepararse de manera casera. Hoy en día, se puede conseguir no solo en supermercados y almacenes, sino que también casi todos los kioscos tienen heladeras con distintas opciones de este noble alimento.
 
Por lo completo que es en su composición y por poseer casi todos los macronutrientes que nuestro cuerpo necesita, el yogur es uno de los alimentos más completos que existen. Éste puede consumirse en el desayuno o la merienda, junto con otros alimentos e infusiones, o también puede tomarse como colación de media tarde o media mañana. Por lo tanto, si usted se encuentra con ganas de incorporar un hábito saludable que redunde positivamente en su salud, no existe una forma sencilla y práctica que el yogur, en cualquiera de sus formas y la leche deslactosada.


Por el Dr. Adrián Cormillot.
El doctor Cormillot es médico clínico con orientación en enfermedades crónicas. Realizó sus estudios de educación terapeutica en el Hospital Universitario de Ginebra, Suiza.
Actualmente dirige el Centro de Educación e Investigación en Diabetes, Nutrición y Obesidad (CEIDON) y se desarrolla como médico de planta en la Clínica de Nutrición y Salud Dr. Alberto Cormillot.

 

 

<< Anterior