17 marzo 2017
El vino se ha asociado durante siglos con la botella de vidrio, pero incluso esta antigua tradición no ha podido ser blindada de sufrir cambios durante la historia. Gracias a cómo han ido mutando los hábitos de los consumidores de vino, y a algunas aventureras viñas que han abandonado los formatos más convencionales, la botella se está haciendo espacio para el bag in box, latas y envases de cartón, abriendo una nueva ola de audaces envases alternativos para un producto como mucha tradición.
 
De la botella a la caja  
 
La botella apareció por primera vez como una gran opción de envasado a principios del siglo XIX, cuando los productores de vino descubrieron que un vaso de vidrio con corcho permitía que el vino fuera envejeciendo gradualmente, manteniendo suficiente oxígeno para prolongar la vida útil del producto. Su uso se fue extendiendo, hasta que este formato de envasado alcanzó la (casi) omnipresencia que disfruta en la actualidad.  
 
Pero la botella también ha tenido sus problemas. La tapa rosca (screw cap), por ejemplo, entró por primera vez en el mercado como respuesta a algunas de las limitaciones del corcho, incluyendo el “sabor a corcho” o contaminación y fugas. Aunque la deserción del corcho en favor de la tapa rosca en algún minuto tuvo una connotación negativa, un número creciente de los vinos de alta gama ha estado optando por la seguridad que proporciona este cierre y ahora, los vinos con screw cap representan cerca del 15% del mercado global.

El vino en caja (bag-in-box) tuvo su comienzo en 1965, cuando el enólogo australiano Thomas Angove diseñó una bolsa de plástico re-cerrable que podía mantener el vino fresco durante semanas, ampliando aún más su vida útil. El modelo bag-in-box de Angove eliminó el viejo problema de qué hacer con una botella abierta, pero todavía con vino en su interior. Al igual que los cierres de tapa rosca, el vino en caja también ha atraído a bodegas dispuestas a envasar una cosecha de mayor calidad en algo menos tradicional que una botella.
 
 
¿Qué trae a la mesa un envase diferente?
 
Las bodegas que están cambiando hacia nuevas alternativas de envase han encontrado que los envases de cartón, las latas y el bag-in-box preservan el vino tan bien como las botellas de vidrio. Los envases de cartón aséptico, por ejemplo, ofrecen la misma protección que una botella de vidrio en una conveniente variedad de tamaños para consumidores que buscan mover su degustación fuera del comedor, hacia situaciones más informales y al aire libre, como un concierto o un picnic.
 Wine trends
Una clásica botella de 750 ml de vino puede pesar entre 0,9 y 1,3 kilos. Gracias a su peso más ligero, un envase de cartón de 3 litros de vino genera sólo la mitad de las emisiones que una tradicional botella de vidrio y sólo requiere un tercio de la energía para que pueda fabricarse. Estos datos son importantes especialmente para los Millennials, grupo de consumidores que tiene más probabilidades de elegir productos contenidos en envases respetuosos del medio ambiente.
 
 
Nuevas propuestas sobre el vino
 
Los hábitos de los consumidores de vino han ido cambiando constantemente. Una encuesta sobre tendencias de consumo realizada por la marca Gallo en 2015 arrojó que el 85% de los consumidores regulares de vino señalaron que este producto es tan adecuado para ambientes casuales como para ocasiones formales. El vino en caja (bag in box) -y también en lata o en envases de cartón- son opciones que se adaptan naturalmente a eventos más informales, ya que generalmente son menos costosos para los consumidores que la variedad embotellada.
 
La encuesta también mostró que un tercio de los encuestados se identificaron como bebedores aventureros de vino, evitando el título de "conocedor de vino". Y, tal vez debido a ese espíritu aventurero, 37% de los encuestados mencionó que el vino en caja es una opción conveniente y 1 de cada 5 ha probado vino en lata - una alternativa más compacta que el vidrio que también está ganando terreno.
 
Las marcas de vino sólo necesitan mirar al extranjero para ver que, a nivel mundial, la actitud hacia el vino en caja ha cambiado durante las pasadas décadas. El vino en caja representa la mitad de todas las ventas de vino en Australia, Suecia y Noruega. Estados Unidos ya está viviendo este cambio de consumo, ya que las ventas de vino en cartón crecieron un 21,7% en 2016.
 
Está claro entonces que incluso las opciones de envasado más clásicas y respetadas en el tiempo no son inmunes a estas cambiantes épocas. Las marcas de vino que quieran apuntar a una base de consumidores cada vez más audaces, deberían ver el aumento del vino en caja como inspiración a la hora de considerar sus próximas opciones de envasado.
 
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