02 septiembre 2016
Columnista invitada: Elisabeth Comere

El modelo lineal de “tomar, hacer, desechar” ya no es viable en un contexto de rápido crecimiento de la población, de una clase media global en expansión y del acelerado consumo que le seguirá inevitablemente. Nuestra base de recursos está disminuyendo, a la vez que las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando. Se puede afirmar que si los negocios siguen como hasta ahora, las empresas se van a enfrentar a un futuro desagradable de volatilidad de precios, inflación de commodities clave y caída generalizada, y en algunos casos, agotamiento, de insumos materiales críticos. Por todo eso, las empresas están recurriendo a la economía circular para afrontar con éxito estos desafíos.

Se está prestando gran atención a la captación de recursos en la fase de post-consumo del ciclo de vida del producto. Sin embargo, incluso con tecnología y sistemas avanzados, ¿cuán práctico y realista es crear de verdad un círculo de reutilización constante? ¿Cómo abordamos el hecho de que siempre va a haber una necesidad de, por lo menos, algunos insumos materiales vírgenes? ¿Cómo abordamos las limitaciones de la reutilización y del reciclado? ¿Qué rol pueden desempeñar los materiales renovables y el suministro responsable de las materias primas a la hora de abordar esos desafíos, y qué rol pueden desempeñar en una economía circular?

Incluso si el sistema de reciclaje fuera perfecto, el 100% de la materia prima no puede provenir únicamente de contenido reciclado y siempre vamos a depender de una porción de insumos de materiales vírgenes. Esa es la razón por la que los materiales renovables y el abastecimiento sostenible son fundamentales para la economía circular. Ciertamente, la innovación de valor debe asegurar que el producto/envase se diseñe pensando en el reciclaje, ya que el fin de la vida útil no debe comprometerse. La fortaleza del modelo de economía circular radica en este enfoque de ciclo de vida restaurativo, y la incorporación de la renovabilidad a la reciclabilidad va a generar un avance en la evolución de los productos/envases.

Todos debemos esforzarnos por mantener los recursos en uso durante el mayor tiempo posible, así como por regenerar los materiales y los productos al final de su ciclo de vida, pero se sabe que solo podemos reciclar algo antes de que comience a desintegrarse. Por lo tanto, el establecimiento de una verdadera economía circular incluye la captación del valor de los recursos en la primera parte del ciclo de vida también. Esto se puede lograr a través de materiales renovables y fuentes sostenibles. Con "materiales renovables" me refiero a los recursos naturales que puedan reponerse con el correr del tiempo, como el cartón obtenido de los árboles o los bioplásticos derivados de plantas como árboles o caña de azúcar. Si bien algunas de estas soluciones no son perfectas, son un paso en la dirección correcta.

Existen beneficios comerciales y ambientales reales en el aumento del uso de materiales renovables:
  • garantía de disponibilidad y acceso a las materias primas,
  • suministro predecible de materias primas,
  • cadena de suministro resiliente para gestionar mejor los costos,
  • reducción de los efectos del clima, conservación de la biodiversidad y de los hábitats naturales, mantenimiento del equilibrio del clima.
Es importante reconocer que, al igual que con cualquier producto, los costos son impulsados ??por la oferta y la demanda. Por lo tanto, a medida que la tecnología renovable de base biológica se vuelva más común a través de la integración en la cadena de suministro, podemos esperar la paridad de los costos en relación con los materiales tradicionales. Sin embargo, debo señalar lo siguiente: dado que las empresas se desplazan hacia una economía circular, debemos considerar un cambio en nuestra forma tradicional de medir el retorno de la inversión. Las nuevas tecnologías deberían evaluarse según la capacidad de preservar los hábitats naturales, aumentar el capital natural y reducir el riesgo futuro.

Por último, el interés y la demanda de los consumidores nos están impulsando hacia prácticas y productos más sostenibles. Las tendencias demográficas en los comportamientos de los consumidores están cambiando a medida que se vuelven más conscientes y conocedores de los riesgos del cambio climático. Nosotros, en Tetra Pak, realizamos una encuesta a 1000 consumidores estadounidenses que toman decisiones sobre compras de comestibles, y el 86% de los encuestados dijo que si supiera que el uso de envases fabricados con materiales renovables contribuye a la reducción de las emisiones de carbono y ayuda a frenar el cambio climático, su elección de los productos se vería afectada. Esto nos dice que tenemos la oportunidad de educar sobre renovabilidad y de promover sus beneficios, así como de enfatizar el hecho de que puede desempeñar un papel positivo en nuestros esfuerzos por garantizar el abastecimiento de material sostenible.

¿Qué sigue?
A medida que nos encaminamos hacia una economía circular exitosa, las empresas buscarán alternativas de materias primas, con el fin de encontrar la manera de garantizar la disponibilidad de los materiales y de seguir siendo competitivos. Durante estos tiempos de cambio, podríamos ver un entorno de políticas y de normas que dificulten (o ayuden) el surgimiento de esas prácticas y tecnologías.



Elisabeth Comere es la Directora de Medio Ambiente y Asuntos Gubernamentales de Tetra Pak. Trabaja fuera de los Estados Unidos desde 2010 y es responsable de incrementar el compromiso de Tetra Pak con la sostenibilidad, tanto en los EE.UU. como en Canadá. También supervisa numerosas iniciativas de sostenibilidad relacionadas con el envasado, tanto de la industria como de clientes.
Elisabeth ingresó a Tetra Pak en 2006 como Gerente de Medio Ambiente para Europa. Desde allí ayudó a definir e impulsar las estrategias ambientales y de reciclado de cartón de Tetra Pak.
Antes de ingresar a Tetra Pak, Elisabeth trabajó como consejera política de un miembro del Parlamento Europeo en Bruselas, Bélgica, y encabezó el Departamento de Medio Ambiente del grupo industrial de Alimentos y Bebidas de Europa.

Elisabeth estudió en Francia, el Reino Unido y Bélgica. Se graduó de abogada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Burdeos (Francia) y obtuvo una Maestría en Ciencias Ambientales de la Universidad de Bruselas (Bélgica).
 
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