03 abril 2017

Por Michael Grosse

Cada año, se calcula que 1.300 mil millones de toneladas de alimentos se desperdician en todo el mundo. Esta montaña de alimentos sería más alta que ocho torres Eiffel e incluye un 45% de frutas y verduras, 35% de pescados y mariscos, 30% de cereales, 20% de productos lácteos y 20% de carne, aproximadamente. Sumando además el 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas para elaborar estos alimentos, estos residuos hacen una contribución casi tan grande al calentamiento global como lo hace el transporte público.  


Si bien no existe una solución que pueda crear un futuro alimentario sustentable, la reducción del desperdicio de alimentos supondría una importante contribución a la mejora de la seguridad alimentaria. Si los desechos mundiales de alimentos se redujeran en sólo un 25%, sería suficiente para alimentar a 800 millones de personas que se encuentran desnutridas.
 
Disminuir la cantidad de alimentos que se bota a la basura es vital para satisfacer la creciente demanda de la población mundial por menores costos ambientales. La huella producida por el desperdicio de alimentos es mayor que la pérdida de alimentos físicos, lo que representa un mayor desperdicio de recursos naturales necesarios para producir, procesar y distribuir alimentos como lo es la tierra, agua, energía e insumos, aumentando innecesariamente las emisiones de gases de efecto invernadero.  
 
La reducción del desperdicio de alimentos requiere un enfoque holístico de la cadena de valor, tal como ocurre a lo largo de toda la cadena de suministro, comenzando con la producción agrícola inicial y terminando en el consumidor.

Durante la producción, los cultivos de alimentos pueden dejarse más tiempo en el campo o cosecharse en el momento equivocado, lo que reduce la cosecha. Los alimentos pueden estar contaminados durante el procesamiento o pueden ser descartados incorrectamente durante el control de calidad. Envases inadecuados también pueden causar pérdida o deterioro. Los alimentos pueden perderse o dañarse durante la distribución, o debido a la falta de una cadena de frío adecuada. Por último, los consumidores pueden comprar más alimentos de los que necesitan, o tirarlos a la basura debido a la confusión sobre las fechas "mejor antes de" y "consumir hasta".

Al abordar esta epidemia que en inglés se denomina food waste debemos hacer una distinción entre los países en desarrollo y los más ricos. Los países en desarrollo tienen altos niveles de pérdida de alimentos o desperdicio no intencional, a menudo debido a equipamiento, transporte e infraestructura en mal estado o de baja calidad. Por el contrario, los países más ricos tienen altos niveles de "desperdicio de alimentos": los alimentos son desechados por los consumidores porque han comprado demasiado o los retailers rechazan los alimentos por razones estéticas.

Debido a esta diferencia en las principales causas, las soluciones deben adaptarse para centrarse en las distintas partes de la cadena de valor. En los países en desarrollo, las soluciones deben centrarse en el comienzo de la cadena de valor donde se produce la mayor parte de la pérdida de alimentos. En los países más ricos, las soluciones deben centrarse en el final de la cadena de valor.



Caso de estudio de país en desarrollo: India
 

India es el mercado de leche más grande del mundo, pero sólo un tercio de los 60 mil millones de litros de leche que se comercializa, se procesa y se envasa. La mayoría de la leche vendida es cruda y a menudo distribuida en condiciones muy poco higiénicas. Es transportada sin una cadena de frío, a temperaturas de hasta 40 grados, y se vende en mercados abiertos, donde los consumidores comprueban la calidad sumergiendo sus manos en la leche antes de comprar. Por lo tanto, la leche se estropea antes de llegar a los consumidores, desperdiciando estos importantes alimentos y amenazando la salud pública.
 
En India, trabajamos con nuestros clientes y socios para abordar de manera integral estos desafíos.

Nuestro compromiso al adoptar un enfoque de cadena de valor se remonta a la década de 1960, y a los primeros días de las soluciones de envasado aséptico. El envase es crucial para proteger los productos de daños físicos y su descomposición. Nuestra tecnología aséptica mantiene los alimentos seguros, frescos y sanos durante al menos seis meses sin refrigeración ni conservantes.
 

 

Caso de estudio de caso país desarrollado: Holanda
 

Tetra Pak se ha comprometido con el Ministerio de Asuntos Económicos de los Países Bajos para sensibilizar a los consumidores sobre las fechas de "venta realizada en" (TGT) y "usar antes de". Nuestra investigación encontró que los consumidores estaban confundidos acerca de los significados de las etiquetas en su alimento, y sobre cuándo el alimento era todavía seguro al consumidor.
 
De hecho, casi la mitad de los encuestados (46%) no sabía la diferencia entre las dos fechas, y aproximadamente el 15% de los alimentos desechados en los hogares se atribuyen a malentendidos en el etiquetado de la fecha. 
 
Para contrarrestar este fenómeno, Tetra Pak adoptó un doble enfoque: Por una parte, se realizó una sesión de brainstorming con los principales stakeholders en la industria alimentaria para proponer alternativas y otras recomendaciones. Por otra parte, se lanzó una campaña online a través de las redes sociales, motivando a la gente para que votara por la mejor alternativa para reemplazar al etiquetado anterior.

“Calidad garantizada hasta ...' fue la alternativa más popular con el 40% de los votos. 60% dijo que tiraría la comida / bebida más concienzudamente con esta etiqueta, ya que estarían menos asustados de enfermarse con ese producto y confiarían más en sus sentidos para determinar la frescura del alimento.
 
Tetra Pak sigue realizando esta campaña en torno a la importancia de las notas explicativas para promover una mejor comprensión del consumidor.
 
 
Demostrado: Es un problema global
 
Pero hay que tener cuidado. El dónde y cuándo este desperdicio de comida se produce es generalmente un problema local, que requiere una solución local. Solo a través de un enfoque hacia una cadena de valor colaborativa, en la que se incluyan a los agricultores y ganaderos, productores, distribuidores, retailers, consumidores y gobierno, podremos preservar el capital invertido en la producción y distribución de alimentos, y nos encontraremos en una sólida posición para alimentar a una población que crece rápidamente, de manera sustentable.
 
 
Michael Grosse es Vice Presidente Ejecutivo de Desarrollo y Servicio de Operaciones en Tetra Pak. 
Este es un extracto de una columna de opinión publicada por el medio Ethical Performance.
<< Anterior